Para mi la mili siempre fue algo indeseable que irremediablemente tenía que pasar. Desde que empecé a tener uso de razón, el hecho de tener que hacer algo a la fuerza me producía desasosiego e impotencia y no consideré nunca justo que el Estado obligara a sus ciudadanos a permanecer en sus fuerzas armadas un tiempo determinado. Un tiempo, en la mayoría de los casos, inútil, donde sólo se aprendía a barrer, fregar o estar al servicio particular de determinado mando. Un tiempo, que en muchos casos, suponia la interrupción de los estudios, aprendizaje de cualquier actividad profesional o echar por la borda una profesión o actividad que hasta esos momentos iba viento en popa.
La mili, o servicio militar obligatorio, no sólo tenía los inconvenientes mencionados y que se podrían considerar de índole material, sino que además, suponía asumir obligatotiamente una serie de conceptos de cariz politico, moral y religioso, al menos en la época en que a mi me tocó hacer el sevicio militar. Una época donde en España se vivía, se sufría, vaya, una dictadura pura y dura donde los ciudadanos en el ámbito civil, ya no teníamos practicamente ningún derecho reconocido, así que en el militar es fácil imaginarse el derecho o los derechos que nos asistían.
La mili supuso para mi, aparte de los inconvenientes ya mencionados, tomar contacto con un severo régimen disciplinario en todos los ámbitos, donde tanto a la voluntad como a la iniciativa propia le quedaba muy poco margen de maniobra. Por primera vez en mi vida me consideré un número con uniforme… un número con el que se puede hacer cualquier cosa sin que le asista ningún derecho…un número al que cualquier mando superior puede pegar, insultar, humillar…un número donde se pierde la condición de persona para convertirse en un ser sumiso, obediente, resignado, temeroso…un número al que se le inculcan e imponen valores con los que no estuvo nunca de acuerdo…un número al que pese a todo, conseva la esperanza y la ilusión de que un día u otro, acabe aquella pesadilla.
No sé si las personas venimos a este mundo con cierta predisposición para hacer unas cosas u otras. Si es así, yo no nací predispuesto para la vida militar. Siempre vi en el ejército, en cualquier ejército, una enorme maquinaria de matar. Una máquina donde en muchas ocasiones el soldado está al servicio de una ideología, de una religión, de un régimen dictatorial, de los intereses materiales y sociales de unos cuantos…Podría poner miles de ejemplos porque la historia está repleta de ellos, pero mencionaré uno que por su cercanía en el tiempo y por las gravísimas consecuencias que tuvo y sigue teniendo, conocemos todos: la invasión de Irak por parte de los americanos y sus aliados, entre los que se encontraba nuestro país, España. Una guerra atroz justificada desde la mentira y la manipulación de las masas. Una guerra ilegal donde se creía que su invasión y hacerse con el control del país, y sobre todo del petróleo, era un juego de niños, pero que como todos sabemos, de eso nada y se pueden contar por decenas, quizás centenas, de miles, las víctimas de esa guerra, de entre las cuales hay muchos niños, mujeres, ancianos y civiles en general.
Es una pena que el mundo esté gobernado por lo peor de su gente y una pena que los ejércitos estén subordinados al capricho de estos gobernantes de turno.
Tambien es cierto, y sería injusto no reconocerlo, que en la actualidad, hay encomendadas misiones a los ejércitos de cariz humanitario cuyo propósito es velar por la seguridad de ciudadanos amenazados por catástrofes naturales, por conflictos bélicos de diversa índole y naturaleza, etc, pero son los menos, desgraciadamente.
En fin… y tantas y tantas cosas más.
Hoy, cuando han pasado 38 años, cuando los cambios en nuestras vidas y en nuestra sociedad, han sido tantos, es inevitable, a pesar de todo, recordar aquella época con un puntito de añoranza y agridulce melancolía, porque como todo en la vida, la mili tambien tuvo para mi su parte positiva.

En uniforme de trabajo con un compañero de brigada de Barcelona del cual no he vuelto a saber nada desde entonces. A la derecha, yo mismo 38 años más joven
Me dejo muchas cosas en el tintero, o mejor dicho, en el teclao del ordenador, porque no quiero ponerme pesao y dar la impresión de que soy una persona a la cual la mili lo traumatizó de por vida… Que va!… Sigo siendo el mismo de siempre, bueno… unos años más vejete, pero en mi siguen estando vivas las ideas que siempre tuve sobre la sociedad, la politica, la religión, el ejercito, las guerras,etc. También sigo teniendo el mismo concepto sobre la Patria que siempre había tenido, y no el que intentaron inculcarme sin éxito, eso sí.
Nunca tuve vocación de héroe, ni hubo en mi, la intención, ni mucho menos el deseo, de dar mi vida o ” derramar hasta la última gota de mi sangre por Dios y por la Patria y los Gloriosos Principios del Movimiento Nacional”
¿Qué Patria? ¿que Dios?… ¿la Patria que me reprimía, me oprimía, que me prohibía pensar, que si no tenía trabajo, me moría de hambre…? ¿ o aquella Patria que me obligaba estar allí 18 meses en contra de mi voluntad a cambio de la porquería de comida que me daban? No, nunca quise que llegara el momento de tener que defender una patria así. Pensaba, que si alguna vez se me presentaba la ocasión de dar al vida, que fuera por algo más importante.
¿Qué Dios? Pensaba, que si realmente existía Dios, no podía ser aquel que estaba aliado con Franco y su facistoide camarilla decolaboradores. Por lo tanto, por aquel Dios tampoco estaba dispuesto a dar la vida (al menos, voluntariamente).
La mili sólo fue para mi una enfermedad pasajera que se curó rápidamente sin dejar secuela alguna, si exceptuamos, eso sí, la añoranza y la agridulce meláncolía de esos recuerdos agradables que viví en esa época junto a otros compañeros de fatigas con los que conviví y compartí tanto las cosas buenas como las malas.
Llegué o arrivé (todavía me acuerdo de algunas palabras del argot marinero) procedente de Barcelona, al CIM, un dia 3 de Abril del año del Señor 1970. Fue por la tarde. Llegamos en fila de tres desde al estación. El enorme patio ya estaba lleno de reclutas vestidos de paisano de otras procedencias. Nunca había vista tanto tío junto en un espacio relativamente pequeño. Pese a la muchedumbre, sólo se escuchaba un leve murmullo interrumpido de cuando en cuando por las voces de los marineros veteranos del cuartel y algún mando dando órdenes. Tambien se escuchaban a menudo mensajes por la megafonía.
Me sorprendió que entre aquella ingente cantidad de colegas, hubiera muchos cuya estética tanto en el vestir como en el pelo, podía suponer y según mis criterios de entonces, un inconveniente a la hora de ser tratados, especialmente en la barbería. Servidor, aconsejado por familiares y amigos, me había hecho un buen corte de pelo con la esperanza de que a la hora de pasar por la barbería no me tocaran la cabeza; pero de nada me sirvió tal previsión, porque como hacían a todo el mundo, me metieron la maquinilla por la frente y salió por el cogote, dejándome la cabeza casi como una bombilla.
Nos hicieron formar y como era hora del armuerzo, lo primero que hicimos fue entrar en el comedor donde la primera impresion que tuve no fue muy agradable. En las mesas todavía había restos de comida del anterior turno. Nos fuimos sentando cada uno en el lugar que nos asignaron. En una bandeja, ensalada de lechuga y cebolla y un bistec no sé de qué, rebozado y que flotaba en un dedo de liquido que no supe si era agua, vinagre… o qué se yo… había vino, pan y de postre una naranja cuya calidad no desmerecía al resto del menú.

De marcha hacia un campo de tiro. Colgado del hombro un viejo mosquetón con el que dispararia las dos únicas balas que disparé en toda la mili. Con ninguna de las dos le di al blanco, eso si, al cerro que habia detrás le di de lleno
Lo dejo por hoy…ya continuaré con esta historia otro día. Agregaré más fotos…que tengo la tira…
Bueno, continuamos: pues depués de comer, nos hicieron formar de nuevo en el patio con el objeto de continuar con todo el proceso de incorporacíon al cuartel. Estuvimos un buen rato formados en posición de descanso sin saber muy bien cual sería el próximo paso. Se escuchaban en la fila comentarios diversos: a las duchas, a la barbería, al medico…finalmente, la fila se puso en marcha y hasta que no estuvimos dentro del local no supimos cual sería la próxima etapa. Esta fue la de desprendernos de todas nuestras ropas y objetos personales y pasar a las duchas. Previamente nos había dado una toalla, una pastilla de jabón, unos calzoncillos y una camiseta, Las duchas era un lugar contíguo al local donde nos despojamos de la ropa de paisano que llevábamos. Era un enorme local de techo alto y amplios ventanales. En el centro, dos fileras de labavos en perfecto estado de conservación y limpieza y al fondo las duchas, que eran individuales aunque la separación entre ellas era un estrecho tabique. El agua era caliente y abundante. El tiempo que estuvimos debajo del chorro de agua, tambien suficiente. De las duchas, en calzoncillos blancos y camiseta tambien blanca, de las llamadas de tirantes, y como siempre en fila india y sin saber a donde íbamos con esa guisa, salimos de las duchas y pasamos a la barbería o al médico, no me acuedo exactamente del orden. Sé que estos fueron los dos últios pasos antes de, por fin, entrar en lo que sería nuestro dormitorio y nuestro lugar de estar durante el tiempo que duró el periodo de instrucción.
La revisión médica fue tal y como yo sospechaba y temía: ” bájate los calzoncillos y descapulla” La verdad es que como conseguencia del el estado anímico en que me encontraba, la tensión y la vergüenza que sentía, tuve verdaderos problemas para encontrarme el “pito” en aquellos momentos. Me urgaron en los testículos y me miraron la garganta. Nunca en mi vida le había enseñado mi “pito” a tanta gente, como lo enseñé durante los 18 meses que estuve en la mili. Que obsesión tenían por revisarte a menudo los genitales. Nunca me tomaron el pulso, ni me miraron la tensión, ni me auscultaron, pero la chorra, no la dejaron nunca tranquila.
Fuí asignado a la 1ª brigada, cuyo dormitorio (sollado, en el argot marinero) y lugar de residencia para todo lo demás, estaba en el segundo piso, a la cual se ascedia por una amplia escalera. Era un local enorme, bien iluminado y limpio donde las literas, de dos pisos, ocupaban practicamente toda la superficie. Al entrar, a la derecha, había un pequeño local donde los cabos instructores estaban casi siempre, no supe nunca ni sé ahora, para que servía. Arrimadas a las paredes, la taquillas metálicas donde guardábamos tanto la ropa como el resto de efectos personales. Me tocó una litera inferior, en el centro longitudinal del local y cuya cabecera quedaba muy cerca de uno del grandes ventanales de que disponía el recinto. La litera era amplia y cómoda aunque siempre resulta incómodo tener encima a otra persona acostada cuyos inevitables movimientos siempre producen ruído más si tenemos en cuenta que el somier era métálico y el chirreo era la mar de molesto. El colchón nunca supe de que material estaba lleno (supuse que de borra) y toda la ropa que tenía era una manta marrón con tiras algo más claras y la funda de la almohada. Después de la ducha, el pelado, todo el trajin al que fuimos sometidos,el no haber dormido práticamente nada durante la noche anterior, supuso un sedante importante no dejando espacio alguno a la extrañeza propia de la novedad en todos los ambitos que suponía mi estancia allí…..
Es curioso, pero del segundo día y siguientes, poco podría precisar. Llos recuerdos se mezclan de forma aleatoria sin que pudiera en estos momentos darle un orden cronológico preciso. Así que iré dando cuenta de estos recuerdos a medida que se me vayan ocurriendo.
Durante los primeros días, poco a poco fuimos conociéndonos los unos a los otros, especialmente los vecinos de litera, por razones obvias, y a medida que fue pasando el tiempo, ese conocimiento se fue ampliando, aunque servidor que siempre ha sido una persona bastante introvertida y reservada, siempre tuvo dificultades para relaccionarse, pero por suerte para mi, siempre hay quien se abre y te ayuda a salir de esa situación tan embarazosa. Nunca tuve en toda la mili, eso sí, nadie entre los marineros de reemplazo, al que tuviera que hacer ningún reproche, al menos entre el círculo de amistades y conocidos que fui cosechando durante el tiempo que permanecí en el cuartel. Aunque si tendría motivos para ello si hubiese descubierto quién o quienes, me sentaron de culo en la letrina o turca -el retrete, vaya- para joderme la gorra, o al gracioso que en mi primera imaginaria (que como que la acabé un par de horas antes de tocar diana, decidí acostarme vestido, incluso con las botas puestas) tuvo la perversa idea de atar bien atados los cordones de estas, a una barra de la litera. Podeis imaginaros mi situacción en el momento del toque de diana sabiendo que a los diez últimos en salir de la brigada, siempre los castigaban con un par de baldeos. Tambien recuerdo una noche donde un cabronazo, tuvo la incomprensible e inexplicable idea de lanzar al imaginaria de guardia una lata de sardinas en conserva sin abrir, por cuyo incidente, más de media brigada tuvo que bajar al patio a formar en calzoncillos hasta que amaneció, donde además, tuvieron que valdear todo el cuartel. Yo en aquella ocasión me salvé porque dadas las circunstacias se dedujo con acierto el origen aproximado de procedencia de la maldita lata, quedando excluida, por lógica, la zona donde estaba ubicada mi litera.
Recuerdo que las imaginarias las hacíamos armados con un machete colgado de un cinturon de tela color grís, el cual siempre debía estar en perfecto estado de revista; lo que significaba que siempre se tenía que estar sacándole brillo. Otra curiosidad es que el arma que utilizamos durante todo el periodo de instrucción, incluso en el tiro, fue un mosquetón en desuso y que podeis ver en una de las fotografías cuyo nombre era Mauser español 1943 o algo así. Con esta arma hice los dos únicos disparos que hice en la mili y en toda mi vida hasta ahora.
Ir al tiro era todo un acontecimiento porque nos llevaban a un campo a las afueras de Cartagena. Ese día, incluso comíamos alli. A la hora de disparar aquello se convertía en un ceremonial donde daba la impresión de que más que tios hechos y derechos con 22 años a las espaldas, éramos niños de 6 años. Cuando te tocaba el turno de disparar, se ponian dos cabos instructores, uno a la izquierda y otro a la derecha y te acompañaban hasta el lugar donde se realizaban los disparos. Durante el corto trayecto que había que andar, el mosquetón debía estar horizontal a la altura de la cintura y en dirección al blanco, sin que bajo ningún concepto, pusiera modificarse esa dirección; dando por hecho, que si esto ocurría, te ibas a cargar a alguien. La falta de confianza en los reclutas era tan evidente como exageradamente precabida. Yo hice los dos tiros sin que ninguno de los dos acertara a dar enel blanco, ni cerca ni orilla; vi, eso sí, el polvo que produjo el balazo en la montaña que había detrás del blanco. Nunca más volví a disparar balas de este calibre, pero luego en el barco volví hacerlo pero con “balas” de 40 kg, pero ese es otro cantar.
Bueno, antes de qu e se me olvide: La ropa que nos dieron fue la ostia: toda de estreno y flamante. Consistía en dos o tres mudas de ropa interior, un par de toallas blancas, calcetines negros, dos pares de botas, unas zapatillas de lona y suela de goma, pero que no eran ni mucho menos una Nike, un pantalon azul claro para hacer gimnasia, tres uniformes blancos de verano,uno azul marino de paño para el invierno y un chaquetón del mismo color, una camiseta de un tejido especial y que picaba mucho, de color amarillenta con rebordes azul oscuro y de cuyo nombre no me acuerdo, un tafetán, un peto de gala, un lepanto, dos gorras grises de trabajo comlementarias con dos trajes grises de faena, ah, y una tablilla de madera de unos 25 cm de larga y unos 7 de alta con cuatro números enormes que llevámos colgada al cuello durante todo el tiempo que duró el periodo de instrucción. Me acuerdo que los dos primeros números eran 47. Con aquel traje gris, cuya talla era al menos dos númeross más de las que necesitabas, pelado al cero y con aquella tablilla colgada al cuello bien visible, parecíamos unos auténticos presidiarios. Con el resto de la vestimenta era diferente; hasta había momentos en que tu autoestima se ponía por la nubes, excepto cuando eras veterano y te tenias que vestir de blanco, porque este uniforme cada vez que se lavaba encogía y los últimos meses de mili, los pantalones parecian los actuales piratas y la chaquetilla se quedaba como la de un torero. Esto ocurría en los casos como el mío que tuve que pasar dos veranos ”entre rejas”

14, Noviembre, 2008 a las 3:13 am |
Aunque nos separan algunos años de edad pues yo servi en la armada en el tercero del 85, tambien lo hice en esta vieja gloria de la armada cuando ya estaba relegado al servicio de patrulla en la zona maritima del cantabrico, por lo que yo hice el CIM en el Ferrol. Pero tambien conozco el arsenal de cartagena ya que estube realizando durante unos meses el curso de aprovisionamiento en el CIAF, pero bueno…he encontrado de casualidad este enlace y me he llevado una grata sorpresa me parece magnifico el poder hablar con camaradas de esas buenas navegaciones a bordo del JORGE JUAN. Un saludo.
14, Noviembre, 2008 a las 11:47 pm |
Pues encantado, Balin…siempre ha sido, es y será un placer, poder contactar con marineros que un día u otro, formaron parte de la dotación del ya legendario Jorge Juan, entre los que me encuentro. Internet es un gran medio que facilita mucho que este tipo de encuentros se produzcan. A ver si tenemos suerte y conseguimos reencontrarnos con muchos compañeros de fatigas.
Un saludo para ti también
29, Enero, 2009 a las 7:34 pm |
yo soy un poquito mas joven que vosotros 4º/87 y estuve en el cim de cornetín de ordenes menos mal que en esos tiempos la disciplina ya no era tan dura como en los años 70 yo en muchas cosas pienso como tu para mi el año que hice de mili pues la verdad a parte de hacer amigos no me ha valido para nada pero bueno ya pasó y solo me acuerdo de los buenos momentos que pasé que fueron muchos
un saludo a todos los popeyes
30, Octubre, 2009 a las 4:21 am |
Así que tu eras el ###### que me despertó durante mes y medio en el CIM de cartagena!!! Cuantas veces soñé que te hacía tragar el cornetín!!! Es broma. Yo estuve allí con el 5º del 87, luego curso de cabos sirvientes de CIC en el Centro de Adiestramiento a Flote, y por fín, Escuela de Guerra Naval, donde nunca volví a tocar una pantalla aerea, un DRT, un radar, o unos cascos de comunicaciones internas o externas. Eso sí, hice millones de fotocopias para los señores comandantes de curso, que para eso mi arma en la mili fué la fotocopiadora y mi querida biblioteca, donde me pasaba horas y horas “meditando” sin que nadie me molestara.
8, Febrero, 2009 a las 2:08 pm |
No se en que brigada estuviste,yo estuve de instructor en la 1ªhasta mediados del 70, luego nos pasaron a la 7ªpues al capitan de infanteria que habia al mando lo ascendieron,marcho y tomo el mando un teniente que como era el de menos graduacion de todos nos pasaron a la ultima brigada,ah se me olvidaba yo soy de Olesa de Montserrat,(Barcelona) por si alguien me recuerda.
9, Febrero, 2009 a las 11:25 pm |
Yo estuveen el CIM de Cartagena desde el día 3 de Abril del 70 al 6 de Junio del mismo año, fecha en que juré bandera… y estuve en la 1ª brigada, así que coincidimos y debo conocerte, lo que pasa es que así por el nombre no caigo. Recuerdo que el teniente de infanteria de marina que teniamos se llamaba de apellido Medina. Tambien me acuerdo de un sargento de la brigada que se llamaba de apellido Madrid. De los cabos instructores no me acuerdo del nombre de ninguno pero si de sus caras, jeje, sólo recuerdo que uno de ellos era de Palamós (Girona) y pocoo más. Yo tengo unas cuantas fotos aqui, no se si te sonará mi cara o la de alguno con los qu eme fotografié que tambien estaban en la 1ª brigada por aquellas fechas.
No llegué a confraternizar con ningún cabo y pasé, por mi caracter introvertido y tímido, algo desapercibido, así que lo más seguro es que no te acuerdes de mi, pero si estuvistes en esa fechas que dices, seguro que nos conocemos.
Ha sido un placer leer este mensaje de un marinero con el que conviví unos 60 dias en la misma brigada. A ver si conseguimos hacer memoria y nos reconocemos
10, Febrero, 2009 a las 7:44 pm |
Para mi tambien ha sido un placer el poder contactar contigo,es verdad el teniente de infanteria de marina,se llamaba Mariano Medina,
tenia la cara muy colorada y gravada,tambien habia un sargento llamado Mariano Gallego y otro Francisco Reyes
No se si tu eras del reemplazo en que coincidio un objetor muy buena persona al que se le permitio no vestir de uniforme ni hacer instruccion.
De los cabos te dire que yo estaba en la 3ªseccion con el cabo Fabá que era valenciano.
Tambien estaba un tal Ponce que era un “Guaperas”bastante chuleta.
Cuando tu estabas en el J.J coincidiste con un paisano mio que tambien era del 4º/69,se llamaba Pedro y creo que estaba en la cocina del barco,yo fui a visitarle en varias ocasiones e incluso me habia quedado a comer a bordo.
Te pongo la direccion de e-mail para poder contactar mas directamente contigo y si pudiera escanear alguna foto te la haria llegar.Saludos
10, Febrero, 2009 a las 7:51 pm |
Perdona me he olvidado de mi direccion es
fmoller1@hotmail.com,el portatil marca la arroba como si fuera un 0.
11, Febrero, 2009 a las 12:35 am |
Te contaré una anécdota (bueno, a todos): En la primera teórica que hice en el cuartel y que corrió a cargo del teniente Mariano Medina, tuve la brillante idea de ponerme detrás de un pilar grande que habia en medio del aula con el objeto pernicioso de pasar lo más desapecibido posible y asi evitar ser preguntado por el teniente, pero si, si… al primero que preguntó, ante mi sorpresa, fue a mi: “el que hay detrás del pilar que salga al pasillo” dijo el teniente mirando por encima de las gafas. Casi temblando salí al pasillo y cuando me tuvo a la vista me preguntó exactamente:”dile a tus compañeros que es el puente de un barco” Yo, que no tenía ni puta idea porque me había pasado media clase durmiendo y la otra media tambien, titubenado e inseguro le dije que era la plataforma que se pone de tierra al barco para asceder a bordo. Sólo me dijo ante tan disbaratada respuesta: ” ve y te presentas al cabo tal(era un cabo chaquetilla que era cornetin de ordenes del comandante y director de la banda de tambores y cornetas del cuartel y que ademas ejercíai de maestro de escuela para analfabetos)y le dices que te apunte a la escuela y dile que eres analfabeto” Así lo hice y aquel cabo que era un hombre, pequeño, delgado, pero de muy buen carácter, me llevó al aula donde enseñaba y escribió las cinco letras vocales en la pizarra y me fue preguntando por cada una de ellas convencido de que yo era analfabeto. Cuando acabé de responder, me sentí obligado a decirle la verdad y le dije: porqué no me deja leer uno de esos libros y despues me pone unas cuantas ecuaciones algebráicas y para que las resuelva y asi acabamos de una vez con este asunto? A lo que me contestó: te daré el Quijote para que leas en él, pero de ecuaciones ni hablar, porque no tengo ni puta idea.Leí sólo un par de lineas del Quijote. Me dijo que ya estaba bien y que me fuera a la brigada que ya hablaría él con el teniente Medina. Nunca supe si habló con el teniente, la cuestión es que no volví a pisar ni un solo dia mas la escuela.
Con los nombres que mencionas,tanto de tus compañeros instructores como de los sargentos, se ha refrescado mi memoria y creo recordaros, incluso me he esforzado en saber quien pudieras ser tú y creo que lo consegui. Me acuerdo al menos de 4 cabos instructores y por los nombres qu me has dado por descarte solo me quedabas tú. A si qu ahora creo estar seguro de quien eres. Te he enviado un correo privado a otra cuenta diferente a la que pones aquí, no sé si te llegará. No obtante, te volveré a enviar el mismo mensaje a este correo. Y ahora lo dejo por hoy. Saludos
15, Febrero, 2009 a las 4:34 pm |
Yo tambien estuve en el CIM de Cartagena. en 1977. Luego destinado a el destructor JORGE JUAN D-25. Me gustaria contactar con compañeros de entonces. Yo estaba destinado en el dettal del barco. en 1977/79.
25, Febrero, 2009 a las 10:22 pm |
Hola. Me alegra el poder contactar con gente que estuvo el el jj. Aunque el cim lo hice en sn fernando embarque posteriormente en Cartagena (2º 82) la verdad que aunque estaba destinado en la guardia militar no estube mal del todo y guardo muy buenos recuerdos de mi paso por el barco. Un saludo a todos.
21, Abril, 2009 a las 9:51 pm |
Hola . yo tuve que hacer la cosa esa , en el 2º reemplazo de 1988 cim cartagena, me incorporo creo que e dia 7 de marzo puede que fuera lunes segiro que sobre la 12.00 4 ª brigada roger de lauria. ducha colectiva con gente que no conoces que no te importan ni quienes son ni nada de su vida, pasamos aservicio medico, habia un pavo que te pedia tus datos llevaba ya tantas horas que el tio no vocalizaba bien, me hizo una pregunta la cual no entendi,pero yo conteste que si ( por no llevar la contraria y empezar con buen pie la cosa )y me dice el tio con voz muy solemne . muy bien chaval ya eres donante de sangre de la armada. Seguimos : Nos mandaron a comer , no se me olvidara nunca macarrones ( a medio hacer ) e higado rebozado de postre no me acuerdo pero seguro que fue lo unico que pude comer asi puedo comentar cosas miles de cosas de mi mili primero cartagena luego madrid comida asquerosa porqueria calandracas, colchon de goma espuma spoas de avecrem guardias + fguardias pá escribir un libro .Pero todo por mi culpa si hubiese siso valinte no hubiera ido pero en fin uno es cobarde y trage jode que si trage bueno y pase tambien os podria contar lo del incendio de la JAL o vamos muchas cosas. saludos y perdon si he ofendido a alguien no a sido mi intencion
30, Octubre, 2009 a las 4:15 am |
Hola, Fernando. Yo fuí del 5º del 87 y despues de mes y medio de CIM cartagena (1ª Brigada, creo que Juan de Austria) y otros dos meses más en el curso de cabos del CIAF, acabé en la Escuela de Guerra Naval. A mí me tocaba cruzarme todas las mañanas el campo de futbol que separaba la EGN de la JAL, para recogr los recortes de prensa (ya que estaba destinado en la Secretaría Técnica de la escuela, haciendo de “niñera” de los comandantes que estaban de curso. Tb iba a la JAL a intercambiar los videos que veiamos en las guardias. Que tiempos!
24, Mayo, 2009 a las 11:58 pm |
Hola yo soy del 3/88 y tambien en cartagena y despues en el CIEF de madrid
16, Junio, 2009 a las 3:37 pm |
Estoy recopilando fotos antiguas del cuartel de instruccion de marineria, son para ponerlas en mi blog, les estaria muy agradecido.
Tambien pueden dejar algun comentario sobre aquel lugar
Un saludo.
Mi correo: mayolongo@mail.com
El blog: http://mayolongo.blogspot.com/
16, Junio, 2009 a las 4:18 pm |
Me gustaria que contarais vuestro paso por el CIM
en http://mayolongo.blogspot.com/
Por cierto copio y pego este enteresante testimonio en mi blog. Tambien me gustaria solicitarle fotos del CIM, mi correo el mayolongo@gmail.com.
Si tiene algun inconveniente con haber copiado su texto, solo tiene que decirmelo y lo borro por la via rápida.
Un saludo.
2, Agosto, 2009 a las 5:55 pm |
despues de andar buscando otros temas sobre la marina y la infanteria de marina,he leido tu blog y me ha llamado la atencion mucho, decirte que supongo juraste bandera a los cuaenta y cinco dias de llegar al cuartel de instruccion de marineria de cartagena, yo ya en esa epoca era musico en la banda de infanteria de marina y de seguro que estube en tu jura de bandera que se celebraba una semana anterior a los infantes de marina, no obstante me gustaria seguir manteniendo contacto contigo, yo actualmente estoy viviendo en socuellamos ,ciudad real, un fuerte abrazo y sin ser ningun tipo de nacionalista digo, viva la marina
20, Diciembre, 2009 a las 10:03 am |
Hola Felix…Yo ingresé en el cuartel el día 3 de Abril de 1970 y juré bandera el día 6 de Junio, o sea, que estuve unos 64 dias. Yo intenté por todos los medios ingresar en la banda de cornetas y tambores del cuartel, pero me fue imposible. Yo había sido músico desde los once años en la banda municipal de mi pueblo, donde toqué la trompa y el trombón y la verdad es que estaba muy interesado en enrolarme en la banda. Pero bueno, dos meses dan para poco y para quedarte toda la mili en la banda, debería ser uno muy bueno o tener un buen enchufe; como no tenía ninguna de ambas cosas, desistí y como al final me tocó ir a un barco, mis sueños de tocar en alguna banda se esfumaron. Perdona por haber tardado tanto en contestarte y espero y deseo visites de nuevo este blog para que puedas leer mi respuesta. Un abrazo
28, Agosto, 2009 a las 6:43 pm |
2º del 74 F.R.LINIERS CARTAGENA-MARIN
SALUDOS A TODOS LOS MARINEROS
TENGO GRANDES RECUERDOS
29, Noviembre, 2009 a las 11:42 pm |
estoy buscando compañeros de la fragata cataluña del año 1991. soy manuel seda montero de sevilla alias haytowel
20, Diciembre, 2009 a las 1:14 am |
Soy del 5º del 78: casi ná.
Me lo pasé muy bien en Cartagena y después en el Sector Naval de Baleares en Palma de Mallorca. Me llamaban “el Travolta”, por mis bailes, ya sabéis, era la época de las discos.
Si hay alguien que se acuerde de mí: Mariano, Carlos, Joaquín (cabillo del opus), mis amigos gais de Castellón y Valencia, mi amigo de la Ametlla de Mar,…..
Sigo viviendo en Barcelona, estoy casado y tengo un hijo de 24 y una hija de 22, ambos universitarios. Yo soy Abogado y Director de RRHH de una Entidad Municipal.
En fin, ya sabéis como contactar via mail conmigo.
VIVA EL 5º DEL 78